Llegó el martes y fingió felicidad, estaba tan solo. Esas cosas entremedio de sus pulmones lo estaban haciendo sentir tan cansado, lo hacían sangrar. Ella lo conocía, y sabía como él odiaba ese sentimiento, pero creyeron que ya habían dicho lo suficiente , incluso aunque hubiesen pasado tres horas en las que ni siquiera habían abierto la boca.Y dentro del gabinete vacío nada brillaba, en las eras de la noche, miraban siempre hacia abajo en sus calles y sus casas. Ella se sintió enferma , asi que él decidió manejar y devolverse, pero si en vez de eso, se devolvían a las estrellas, no necesitarían plata, no necesitarían corazones pobres!
La multitud incitaba sus molestias, sus alborotos mentales, intentó calmarse.. pero luego, llegaron criminales! Intentando atacar a su debilidad, con suerte estaba respirando.
"Están haciendome daño, Oh ¿ Por qué no puedo sentir? Nada duele aquí"
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